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jueves, 6 de junio de 2019

¿HE CONTRAÍDO LA BIBLIOMANÍA?



No soy coleccionista. No soy bibliómano. En serio. Compro libros, bastantes, impulsado por el deseo, no siempre cumplido por falta de tiempo, de leerlos. Sé que mi biblioteca no sobrevivirá sin mí. Esta certeza me preserva del exceso acumulativo. Mis hijas, que ya están avisadas del error de malvender mis libros o tirarlos a la basura, se desharán de ellos, esperemos que a buen precio.
Pero...
Va para largos años que abrigaba el sueño de tener en mi modesta biblioteca un ejemplar de la primera edición de Zettel´s Traum (El sueño de la ficha), la obra magna de Arno Schmidt (1914-1975), de cuyo fallecimiento en Celle (Baja Sajonia) se acaban de cumplir cuarenta años este mes de junio. Y fue hace unas cuantas semanas que, leyendo la recopilación de artículos de José Luis Melero, titulada El lector incorregible (Xordica, Zaragoza, 2018), cuando se me avivó de pronto el gusanillo, dormido durante un tiempo, de buscar el mamotreto de 1.330 páginas en formato DIN A3. Consulté en internet. Vi precios semejantes a dragones escupidores de fuego. Así y todo, la tentación persistía.
Una página de "Zettel´s Traum"

Melero, aparte de un estupendo escritor, ameno y buen prosista, es un bibliómano confeso. En sus artículos enumera ejemplares valiosos que ha ido adquiriendo a lo largo de los años, libros con dedicatorias de grandes escritores, libros raros, libros antiguos, primeras ediciones, todo ello salpicado con anécdotas jugosas y mucho amor por su ciudad natal, Zaragoza. Ojo con Melero, que es contagioso.
Total, que se me juntaron el hambre, la moneda en el bolsillo y la tarta en el escaparate.
Averigüé que un anticuario de Berlín tenía a la venta un ejemplar, al parecer en buen estado, de Zettel´s Traum. No sé qué me daba llegar a un acuerdo sin echarle un vistazo al género. Por prudencia, me dirigí a la señora Fischer, directora de la Fundación Arno Schmidt, con quien mantuve contacto profesional por los días en que traduje El brezal de Brand. Ella me mostró en su día la casa del escritor en Bargfeld y me facilitó el acceso al archivo, donde pude resolver algunas dudas relativas a la traducción. Fue ella la que me comunicó que en la aldea de Bargfeld, donde Arno Schmidt vivió recluido los últimos años de su vida, había una librería de viejo, llamada Bücherhaus (casa de los libros), donde me aseguró que podría comprar lo que estaba buscando. Eso sí, me advirtió, el libro no es barato. Llamé al dueño, Hermann Wiedenroth. Me confirmó la información de la señora Fischer. Acordé con él una cita, a una hora determinada. Llegó el día. Me monté en el coche y fui. Bargfeld queda a poco más de una hora de Hannóver, mi ciudad de residencia. El anticuario me estaba esperando en su casa aislada en el campo, con el ejemplar de Zettel´s Traum encima de una mesa.
"Zettel´s Traum" y "Abend mit Goldrand"

Esta obra monumental se publicó por vez primera en 1970 con una tirada de dos mil ejemplares. La edición se agotó en cuestión de días. Hubo una edición pirata en formato DIN A4 que sacó de quicio al autor, un hombre de suyo poco sociable y en modo alguno adinerado. Existe traducción de la obra al inglés y al francés. La lengua española sigue esperando a un mártir que se anime a abordar la ingente tarea.
El texto es incompatible con los usos habituales de la imprenta. En realidad, lo que llega al lector es la reproducción facsímil del mecanoscrito de Arno Schmidt, que dedicó años de intenso trabajo a culminar esta obra en cierto modo hija del Ulises de Joyce.
Y ya que estábamos, le pregunté al anticuario si tenía ejemplares de la primera edición de Abend mit Goldrand (Atardecer con orla dorada); para muchos especialistas y para el propio librero de viejo, la obra cumbre de Arno Schmidt. Fue la última que concluyó en vida. El anticuario tenía la obra en diversas versiones originales, incluyendo la que finalmente le compré: una edición primera especial, fechada en 1975, de trescientos setenta y cinco ejemplares numerados y con firma del autor, quien además diseñó las palabras del lomo. Una maravilla no sólo en lo tocante a la literatura, sino también al libro como objeto.
Página de "Abend mit Goldrand"

En fin, ya puestos a pecar, me dije, pequemos hasta el fondo, que, total, lo mismo duele meter una pierna en las calderas del infierno que las dos. El anticuario me regaló un fajo de postales de las landas de Luneburgo y un marcapáginas con la figurita de Arno Schmidt. Tiene razón José Luis Melero. Se lo pasa uno como un niño con zapatos nuevos con estas ansias y caprichos librescos. ¡A ver cómo me curo yo ahora de esta gozosa enfermedad!
Firma de Arno Schmidt

lunes, 8 de abril de 2019

domingo, 31 de marzo de 2019

PUBLICO LIBRO NUEVO



Mi nuevo libro llegará a principios de abril a las librerías. Se titula Vetas profundas y reúne cuarenta textos de reflexiones diversas a partir de otros tantos poemas debidos a escritores clásicos, modernos y algunos, por fortuna, todavía vivos. En una nota preliminar explico la gestación del libro, así como los motivos que me llevaron a escribirlo. En su día, los textos fueron publicados, a razón de uno por mes, en el suplemento Territorios  de El Correo.
Vuelvo como en mi obra anterior, Autorretrato sin mí, a los predios de la poesía. En esta ocasión lo hago a la manera de un catador de textos ajenos. E insisto en esto de catador, porque si algo no he querido ha sido adoptar los hábitos ni las estrategias del erudito, del docente de literatura o del crítico. Yo no ofrezco comentarios de textos. No clasifico a los autores en épocas y escuelas. En resumen, no enseño literatura. Ni siquiera me he apoyado en un criterio histórico. Lo que hago es pura y simplemente probar poesía y después tratar de ponerme en claro con los mensajes que me manda el paladar. Dicho de otro modo, en cada caso tomé el poema como un suscitador de la experiencia poética, cosa que en el libro explico más por extenso.
Lo mismo me deleité con el vino literario de Lope de Vega que con el de Federico García Lorca, con el de Rosalía de Castro y Blas de Otero que con el de Alejandra Pizarnik o Jaime Gil de Biedma, sin otra condición que la de haberse expresado todos ellos en lengua española.
Concebí estas Vetas profundas como la tentativa de un lector que se dirige por escrito a otros de su misma naturaleza con el objeto de compartir entusiasmo y disfrute con ellos, y de avizorar los asuntos humanos desde la atalaya de la poesía. He procurado expresarme con claridad, rehuyendo a toda costa la terminología académica.
Soy reacio a considerar el género poético como un espacio para los problemas, las rencillas, los agravios enquistados. En mi libro no hay una línea de queja.
Creo, por otra parte, que la poesía es una necesidad básica del ser humano. Y cuando digo la poesía, no me refiero al poema en el sentido convencional de la palabra, sino a una vivencia que se da en el lector, cuando no le falta la debida sensibilidad, para activar dentro de sí el valor poético. Qué cosa sea el valor poético es lo que he deseado desvelar (otros dirán si con éxito) en las páginas de mi libro. Así y todo, no dudé un instante que el esfuerzo merecía la pena.
Mi próximo viaje, ya emprendido, seguirá los rumbos de la novela.