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domingo, 31 de marzo de 2019

PUBLICO LIBRO NUEVO



Mi nuevo libro llegará a principios de abril a las librerías. Se titula Vetas profundas y reúne cuarenta textos de reflexiones diversas a partir de otros tantos poemas debidos a escritores clásicos, modernos y algunos, por fortuna, todavía vivos. En una nota preliminar explico la gestación del libro, así como los motivos que me llevaron a escribirlo. En su día, los textos fueron publicados, a razón de uno por mes, en el suplemento Territorios  de El Correo.
Vuelvo como en mi obra anterior, Autorretrato sin mí, a los predios de la poesía. En esta ocasión lo hago a la manera de un catador de textos ajenos. E insisto en esto de catador, porque si algo no he querido ha sido adoptar los hábitos ni las estrategias del erudito, del docente de literatura o del crítico. Yo no ofrezco comentarios de textos. No clasifico a los autores en épocas y escuelas. En resumen, no enseño literatura. Ni siquiera me he apoyado en un criterio histórico. Lo que hago es pura y simplemente probar poesía y después tratar de ponerme en claro con los mensajes que me manda el paladar. Dicho de otro modo, en cada caso tomé el poema como un suscitador de la experiencia poética, cosa que en el libro explico más por extenso.
Lo mismo me deleité con el vino literario de Lope de Vega que con el de Federico García Lorca, con el de Rosalía de Castro y Blas de Otero que con el de Alejandra Pizarnik o Jaime Gil de Biedma, sin otra condición que la de haberse expresado todos ellos en lengua española.
Concebí estas Vetas profundas como la tentativa de un lector que se dirige por escrito a otros de su misma naturaleza con el objeto de compartir entusiasmo y disfrute con ellos, y de avizorar los asuntos humanos desde la atalaya de la poesía. He procurado expresarme con claridad, rehuyendo a toda costa la terminología académica.
Soy reacio a considerar el género poético como un espacio para los problemas, las rencillas, los agravios enquistados. En mi libro no hay una línea de queja.
Creo, por otra parte, que la poesía es una necesidad básica del ser humano. Y cuando digo la poesía, no me refiero al poema en el sentido convencional de la palabra, sino a una vivencia que se da en el lector, cuando no le falta la debida sensibilidad, para activar dentro de sí el valor poético. Qué cosa sea el valor poético es lo que he deseado desvelar (otros dirán si con éxito) en las páginas de mi libro. Así y todo, no dudé un instante que el esfuerzo merecía la pena.
Mi próximo viaje, ya emprendido, seguirá los rumbos de la novela.