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jueves, 5 de julio de 2018

UNA BIOGRAFÍA DE FERNANDO VII



Meses atrás, tuve la suerte de asistir en la Residencia de Estudiantes a la presentación de esta biografía exhaustiva de Fernando VII a la que, según me pareció entender, el profesor La Parra ha consagrado diez años de paciente trabajo. El libro le granjeó al autor el Premio Comillas en su trigésima edición. De Emilio La Parra uno conocía la estupenda biografía que dedicó a Manuel Godoy, publicada asimismo por Tusquets Editores.
El rey Fernando VII no es una figura cualquiera. A menudo hemos leído o escuchado por ahí que fue el peor monarca de la historia de España (“el rey felón”, como suele motejársele). Ignoro con qué quilatera se miden estas perlas. Fue, desde luego, el hombre inadecuado en un periodo de especial gravedad de la historia de España. Nefasto como rey, hay que reconocer que como figura narrativa resulta fascinante: un hombre particularmente hábil para empeorar los problemas u ocasionarlos allí donde no existían. Sus rasgos personales son a menudo tan extremos que costaría creerlos verosímiles aplicados a un personaje de novela. Era cobarde, vengativo, cruel, taimado, rastrero (un perrito zalamero de Napoleón), rompedor de promesas, sin dotes intelectuales, pero en modo alguno tonto. Al respecto, el lector encontrará innumerables peripecias en el libro que así lo ilustran.
Emilio La Parra no se limita a trazar un retrato psicológico de este paladín del absolutismo, sino que contempla a Fernando en todo momento en el contexto social de la época, prestando también acusada atención a las cuestiones geopolíticas. El libro constituye, en este sentido, un completo tratado histórico de lectura asequible para legos, pero con un amplio aparato bibliográfico y con un interesante cuerpo de ilustraciones.
El balance de aquel reinado es sencillamente desastroso y uno tiende a pensar que algunos problemas de la España actual empezaron a gestarse en tiempos de Fernando VII o llegaron entonces a un punto de no retorno. No me refiero a las intrigas de palacio o a la gestión ineficaz de la hacienda pública, sino antes que nada a la ruptura de la cohesión nacional, no limitada a la pérdida de las colonias; a la fracturación del país en bandos ideológicos irreconciliables y a lo que pudiéramos llamar la persecución de unos españoles a otros por razones políticas, ideológicas, religiosas. Ya en tiempos de este rey se dieron formas de represión que prefiguran otras similares en el siglo posterior, así como episodios de enfrentamiento armado entre españoles que sitúan la confrontación civil antes incluso de la primera guerra carlista.
El estudio de Emilio La Parra me ha parecido de una gran calidad. Uno agradece, además, la equilibrada combinación de lectura instructiva y amena.