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lunes, 29 de agosto de 2016

"PATRIA", LA ILUSTRACIÓN DE LA CUBIERTA


Fotografía de Filiep Colpaert


No tengo la menor duda de que uno de los aspectos principales en la edición de un libro es la ilustración de la cubierta. El libro, como se sabe, entra primeramente por los ojos. No sé los demás, pero yo he llegado a comprar alguno movido por su apariencia atractiva. O, en todo caso, si tuve que elegir entre dos o tres títulos, me incliné por el que presentaba la imagen más bella, grata o sugerente. Esto no quita para que uno haya leído obras maravillosas editadas pobremente. En última instancia, prefiero un libro feo, pero de contenido genial, a uno hermoso, pero vacuo y mal escrito.
Alguna vez he llegado a proponer una ilustración al editor para un libro mío. No es lo habitual. Creo que Tusquets tiene buena mano para estas cosas y a mí me parece que el criterio del diletante (en este caso, yo) no debe prevalecer sobre el del experto y el profesional.
En lo tocante a Patria, no recuerdo que el editor y yo hubiéramos llegado nunca antes con tanta rapidez a un acuerdo. De hecho, la ilustración elegida fue la primera que se me propuso. No hizo falta seguir buscando. Como de costumbre, no estuve solo en la elección. Hice el consabido referéndum entre amigos y familiares. Votaron cinco personas. Tan sólo una mostró dudas; el resto compartió mi aprobación entusiástica.
La ilustración de Patria es obra de un fotógrafo profesional que ofrece en Internet los frutos de su trabajo a cambio de legítimos honorarios. No lo conozco de nada, aunque con posterioridad he estado ojeando con interés sus fotografías. Se llama Filiep Colpaert. Es belga. Curiosamente, de los tres elementos primordiales de la imagen (la lluvia, la silueta humana con posible boina y el paraguas rojo) no me fijé bien en el que seguramente tiene mayor peso simbólico, el paraguas. En mi novela llueve con frecuencia y, en un momento determinado de la narración, un hombre recorre bajo la lluvia el último trecho de su vida. Que el paraguas de la fotografía sea rojo pudiera parecer un elemento exótico. Esta impresión es, con todo, errónea, como tantas otras en las que incurriremos a buen seguro si juzgamos desde tópicos y prejuicios la realidad social vasca de las últimas tres décadas.
Fue después de haber elegido la ilustración de la cubierta cuando recordé (y unas fotos de prensa me lo confirmaron) que el paraguas que llevaba el periodista José Luis López de Lacalle el día en que ETA lo asesinó en Andoáin era de color rojo.