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domingo, 18 de octubre de 2015

UNA HISTORIA DE ALEMANIA: LA PEQUEÑA ANGELA MERKEL


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Ophelya Adé y su hija Angela Merkel

En Bothfeld, el barrio de Hannóver donde yo vivo, hay una presencia numerosa de refugiados. Llevan tiempo en la zona y cada vez son más. Los ve uno por la calle, en el tranvía, en el camino que bordea el canal, no pocos de ellos con un móvil pegado a la oreja. La autoridad competente desalojó la clínica Oststadt, y en sus habitaciones repartidas en siete plantas, donde antes guardaban cama los pacientes ahora se albergan setecientos refugiados de treinta y tres naciones.
Uno de ellos es Ophelya Adé. Su destino es el de muchos. Esta mujer joven huyó de su aldea de Ghana hace cuatro años junto con una hija de corta edad. En una frágil embarcación, madre e hija lograron atravesar el Mediterráneo. Ophelya Adé guarda malos, muy malos recuerdos del campo de acogida en Italia. No quiere hablar al respecto. Pasado un tiempo, llegó a Hannóver en un estado avanzado de gestación.
Supo que en breve daría a luz a una niña. Al fin de tantas penalidades, la gratitud le inspiró la ocurrencia de llamar a su futura hija Angela Merkel, con el apellido de la canciller transformado en nombre de pila. A las enfermeras que la atendieron y al funcionario de turno del Registro Civil se les subieron las cejas hasta lo alto de la frente; pero, superado el asombro inicial, la animaron a dar el paso.
En repetidas ocasiones, he visto cerca de la clínica Oststadt a una mujer negra con un carrito de bebé. Me pregunto si sería Ophelya Adé, que ha sacado a pasear a Angela Merkel como yo saco a mi alma y me alargo hasta el canal. Y entre mí me congratulo, pese a tanto opinante negativo, de que estas personas hayan no sólo salvado su vida en Europa, mi continente, sino también el nombre, depositario de la dignidad humana. Les deseo lo mejor y a la niña, en particular, que reciba la educación que su madre desea para ella y que, si se da el caso, llegue a presidir un día el gobierno del país que la acogió y cuya nacionalidad, por cierto, posee.