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domingo, 19 de octubre de 2014

UN ESPAÑOL EN LA VECINDAD




El otro día estuve en Barcelona. Asistí a la cena del Premio Planeta. Era la primera vez. Comí, bebí. Todo gratis. Más de mil cabezas se apretaban en el espacioso recinto. Pidieron aplausos para la Ministra de Fomento y para el President. Me abstuve. Soy más de aplaudir a cantantes, a caballos y amaneceres. Vi a este y al otro. Vi trajes y corbatas. Vi mujeres igualadas por el bótox, el común peinado rubio y liso y los tacones. Yo, la verdad, en Alemania, donde respiro, no veo ni la mitad de rubias que en España. Le dieron el premio a un mexicano. Cuando leyeron el título de la novela tuve que contener la risa. Quedó segunda una señora muy operada de cara; la cual, si no entendí mal, había estado tres días encerrada en su casa, follando con un francés que luego se fue a la guerra y la novela trata de eso. Creo que me gustaría más leer La Fenomenología del Espíritu de rodillas. Al día siguiente salió el sol. Pasó el tranvía. Y bajando por la Diagonal, fotografié una fachada. Se conoce que vive un español en el inmueble. A mí antes me gustaba mucho Barcelona. No había tantas banderas. Luego murió Copito de Nieve y ahora yo noto malas vibraciones en el aire.