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lunes, 9 de junio de 2014

ACLARACIONES PERTINENTES DE UN BLOGUERO




Concibo este blog, con todas sus limitaciones y defectos, como una casa particular amueblada de imágenes y palabras. Yo vivo, pues, al menos de forma simbólica, en este blog, en el que me complace recibir visitas de amigos, así como de gente positiva y gente de bien. Quienquiera que pase por la calle y desee asomarse al interior, que se asome; pero para entrar en mi casa, como para entrar en la de cualquiera, hay que cumplir determinados requisitos.
Alargando la metáfora, escribiré que entrar equivale a dejar un comentario, posibilidad actualmente sometida a un filtro. O sea, que le he puesto un  portero a la casa. Bastante severo, por cierto. Tiene instrucciones para que impida la entrada a los visitantes que no respeten las normas de la lengua española. Una errata, un leve descuido gramatical o una faltilla ortográfica se le pueden escapar a cualquiera. Otra cosa es que me venga el cenutrio de turno, como tantos que hay por ahí sueltos, a ponerme perdidas de faltas las alfombras.
No colecciono insultos. La razón es muy simple: carezco de un álbum donde guardarlos. Así pues, pierde el tiempo quien me haga honor de su generoso mal carácter obsequiándome con ofensas, palabrotas y demás baba amarga.
Tampoco admito en mi casa los comentarios de personas que no tengan la cortesía de presentarse. Hago recuento de amigos y no doy con el nombre de ninguno que acostumbre dirigirse a mí tapándose la cara tras la máscara de un seudónimo.
Mi blog y yo somos incompatibles con el totalitarismo en cualquiera de sus variantes, de izquierda o de derecha, de arriba o de abajo.
Lo inicié hace poco más de un mes con la idea de compartir fervores literarios y de suscitar, si es posible, de vez en cuando una sonrisa en labios que yo no puedo ver. Ha recibido hasta la fecha siete mil visitas. No entendería que, habiendo tantos blogs en el mundo y siendo, además, este mío gratuito, nadie hubiera de dirigirme una reclamación.
Sigamos, pues, respirando mientras podamos, nos dejen y exista el aire.