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sábado, 26 de abril de 2014

SOBRE "EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA"




 El Coronel No Tiene Quien Le Escriba Garcia Marquez, Gabriel



Con ocasión de la muerte de Gabriel García Márquez, El Cultural invitó a unos cuantos escritores a redactar unas líneas de reflexión acerca de una obra del autor colombiano. Ya estaban copados algunos títulos cuando recibí la propuesta; pero seguía disponible uno por el que siento especial veneración. Los textos se publicaron en la versión digital del suplemento. El mío era este:

El coronel no tiene quien le escriba

Es un retoño afortunado del tronco narrativo que pocos años después será Cien años de soledad. En el curso del relato son mencionados Macondo, Aureliano Buendía y algunos hechos que García Márquez habría de desarrollar más tarde en su célebre novela. Pero los protagonistas son otros, un modesto y honrado matrimonio (el coronel, la mujer asmática), metidos en años, castigados por la nostalgia y los achaques, acosados por la penuria. Hay costumbre de editar el libro con letra gruesa para que parezca novela. Es un cuento, un grandísimo cuento que favorece una línea argumental sin apenas trenzado de asuntos laterales. Los personajes entran sin presentación previa en la historia, actúan, conversan y poco a poco, conforme desentrañamos los sobreentendidos, vamos penetrando la notable complejidad que encierran. No es difícil columbrar similitudes con don Quijote y Sancho en esta pareja conyugal asentada en un pueblo perdido de Colombia. El coronel profesa con sostenida obstinación valores propios de su pasada profesión militar (la dignidad, la honra) y antepone, aunque sin repercusiones cómicas, sus ilusiones a sus necesidades. La mujer, en cambio, está avezada a mirar de cara la cruda realidad, el momento presente, la bochornosa y diaria hambre que podría, a su juicio, mitigarse con la venta del gallo. Todo lo fía el coronel a improbables esperanzas: la carta con el anuncio de la pensión que no llega desde hace quince años, la certeza en la lucrativa victoria del animal de pelea dentro de algunos meses. El relato aúna de manera óptima belleza y sencillez: belleza en la mirada poética sobre detalles significativos, en el vigor de las evocaciones y la cadencia de la prosa, que hace por demás reconocible el estilo de su autor; sencillez que no es facilidad, sino exactamente todo lo contrario.